“” Esto tenia que ser un comentario al ultimo post del Isma, pero debido a su extensión he decidido postearlo, pero tener en cuenta que es, digamos, una continuación “”
La aparición del CD fue una navaja de doble filo para las discográficas y distribuidoras.
Al principio significaba poder producir en calidad digital y un medio anticopia perfecto, ya que no existían por el entonces grabadoras de CDs. Realmente si podían copiarse, pero solo a cinta con la perdida de calidad que eso suponía, por lo que las copias de música, simplemente, se mantenían como hasta entonces.
Además, para las productoras, la introducción del CD supuso unos beneficios astronómicos ya que se dedicaron a remasterizar discos del baúl de los recuerdos y sacarlos en el nuevo formato.
El problema es que la tecnología avanza, y los formatos físicos y digitales también. Ahora grabar un CD es lo más fácil del mundo, pero el gran enemigo de la industria discográfica es el MP3.
Que los CDs pudieran grabarse no suponía un gran aumento de las copias ilegales ni de las perdidas. Si querías grabarte el ultimo disco de tu grupo preferido tenias que conocer a alguien que lo hubiera comprado (o encontrar a alguien que conociera a alguien que lo comprase), por lo que continuaba habiendo un gran mercado de ventas y, supongo, que como habían producido en el cambio de formato un gran beneficio no le dieron (o no supieron darle en su momento) más importancia.
Los CDs ocupaban mucha información, y el intercambio por medios telemáticos (Internet, redes BBS, etc..) era prácticamente imposible. Pero apareció el MP3…
El MP3 podía (y sigue pudiendo) comprimir la música y dejarla en archivos “relativamente” pequeños a costa de una inapreciable reducción de calidad (siempre y cuando el ripio se haga en condiciones que hay cada cosa por Internet que…).
Si al MP3 le sumamos un uso de la red de Internet mucho más difundido entre la población y el aumento de las velocidades de navegación por la aparición de la tecnología ADS (el ADSL vamos), nos encontramos con el problema actual de la piratería.
Por un lado nos está la facilidad, cada vez mayor, de adquirir el producto ilegalmente y a un coste prácticamente cero.
Por otro vemos que el precio de estos productos son, la mayoría, prohibitivos.
Si a esto le sumamos que tanto la calidad como la cantidad son prácticamente la misma que el producto ilegal, nos encontramos que la mejor opción es adquirir el producto ilegalmente. Para elegir entre lo mismo nos quedamos con el precio más bajo.
Y no es que quiera defender la piratería (que lo hago, vamos si lo hago), sino que quiero criticar la política que esta siguiendo la industria discográfica, aunque estaría mejor decir la industria audiovisual.
Se han estancado. No han sabido llevar el ritmo que la tecnología ha marcado. Lo que esta claro es que si entre el CD original y la copia descargada de la mula la única diferencia que hay es que en la descargada te tienes que imprimir tu las carátulas (y ya ni eso que la guardamos en el ordenador) la gente se va a tirar por la copia ilegal.
O evolucionan y buscan técnicas nuevas (o viejas, que ya ni traen libritos) para que nos decantemos por los títulos originales o esto se hunde, pero ya.
Y la solución para que cambie el panorama esta en sus manos. No tiene que estar en las nuestras. Y mucho menos en las de unos ladrones como la SGAE, que por muchas paginas que hagan cerrar, por muchos servidores que hagan desconectar y por muchos cánones que nos quiera imponer no conseguirán que la gente deje de piratear, más bien todo lo contrario, que gilipollas no somos y vemos en lo que se ha convertido esa “institución” liderada por el chuloputas del ex-panki de postal del Ramoncin.

